Reparar o retirar: cuándo vale la pena arreglar una prenda
Un botón que se afloja, un codo que empieza a deshilacharse, un dobladillo que cede: toda prenda acaba pidiendo atención. Distinguir un defecto de un fallo irreparable es lo que decide si respondes con aguja e hilo o dejas que se convierta en una pérdida.



